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Sigüenza

Guadalajara

Sigüenza es una de las ciudades más bellas de Castilla-La Mancha. El paseo por sus calles nos sumerge en su larga e intensa historia. Su casco urbano se levanta sobre una loma dominada por el ...
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Sigüenza

Sigüenza es una de las ciudades más bellas de Castilla-La Mancha. El paseo por sus calles nos sumerge en su larga e intensa historia. Su casco urbano se levanta sobre una loma dominada por el imponente castillo.

 

Situada estratégicamente para controlar el paso del alto Henares y los valles de los ríos Dulce y Salado, la zona estuvo poblada desde el Paleolítico, y en el cerro de Villavieja o Mirón se asentaron los celtíberos. Los romanos prefirieron la Vega del Henares y buscaron un punto estratégico en un cruce de la calzada Emérita Augusta que atravesaba estas tierras enlazando Mérida con Zaragoza. Los visigodos levantaron su ciudadela en el siglo V sobre los restos de las ruinas romanas y en el 712 serán los musulmanes los que construyan en este mismo lugar su alcazaba: aquí vivieron hasta el siglo XII. La Edad Media se convierte en un hervidero y dejaría su marca en buena parte del variado y atractivo patrimonio monumental que encierra la ciudad. 

 

Entrando por la calle más comercial de la ciudad, la del Cardenal Mendoza, y dejando atrás el Monasterio de los Jerónimos y el Palacio Episcopal, conviene adentrarse en la calle Yedra y contemplar la fachada de la Casa Plateresca; algunos autores señalan este palacio como la sede del tribunal de la Inquisición en Sigüenza.

 

Llegamos a Plaza Mayor. El empedrado y la piedra rojiza son una seña de identidad que nos iremos encontrando en nuestro camino. Estamos en una de las más bellas plazas castellanas. De estructura rectangular, a uno de sus lados se levantó una galería porticada para guarecerse los días de lluvia, que llega hasta la Puerta del Toril. Sobre la galería se edificaron casas para el Cabildo catedralicio que se adornan con escudos. En frente se levantan una serie de casas nobiliarias como la del Mirador y o la de la Contaduría erigida por el Cardenal Mendoza a fines del siglo XV. También limita con la Catedral, donde se abrió la denominada puerta del mercado. Al sur se eleva el Palacio de los Deanes, actual sede del Ayuntamiento.

 

La Catedral es nuestra siguiente e imprescindible parada. Espectacular y rotunda su portada con sus dos torres y el rosetón central. De estilo románico cisterciense con acabado gótico y numerosos elementos renacentistas, en su interior visitamos unos de los grandes reclamos de Sigüenza: la escultura semiyacente en alabastro de El Doncel de Sigüenza, que encontramos en  la capilla de los Arces. Merecen también una vista las capillas de San Pedro, de la Anunciación o de San Marcos y la espectacular Sacristía de las Cabezas, obra de Alonso de Covarrubias, con 300 cabezas, florones y querubines tallados en la bóveda en un desfile de un poder escenográfico arrebatador.  

 

Tras la visita al templo catedralicio emprendemos la subida por la calle Mayor. Enseguida, a nuestra izquierda, una estrella calleja desemboca en la Puerta del Sol. Continuamos la subida hasta toparnos con la bella portada románica de la iglesia de Santiago. Muy cerca, por la calle Travesaña Alta, llegamos a la plazuela de San Vicente, donde se encuentra la Casa del Doncel, un bello edificio de estilo gótico civil, ubicado en el corazón de la ciudad medieval; en su interior encontramos salones decorados con cenefas mudéjares, separados por bellos arcos de yeserías de idéntico estilo. En frente se encuentra la iglesia de San Vicente Mártir, que junto a la Catedral y a la iglesia de Santiago forma el triángulo románico de la ciudad.

 

Desembocamos en la plazuela de la Cárcel, que durante la Edad Media fue la Plaza Mayor medieval, acogiendo los edificios civiles más representativos.

 

Enseguida se levanta ante nuestros ojos la imponente mole del castillo. Lo que fue en su origen una alcazaba árabe, ampliación de un pequeño castillo visigodo y un castro romano, es hoy, tras su restauración, Parador de Turismo. Conserva su espíritu altomedieval y permite conocer a fondo una gran fortaleza, erigida en el siglo XII, que fue usada de manera continua como residencia de los obispos hasta mediados del siglo XIX. Desde las almenas se divisa el panorama completo de la ciudad, cumpliendo perfectamente con su misión defensiva.

 

No debemos olvidar el recinto amurallado del que quedan algunos tramos, cubos o torreones, cinco puertas y pasadizos que permitían conectarse con determinadas zonas situadas extramuros.

 

Una vez realizado el paseo por el centro neurálgico del medievo seguntino, nos acercamos al Paseo de la Alameda, donde se encuentran el monasterio de Nuestra Señora de los Huertos, la ermita del Humilladero y el monasterio e iglesia de las Ursulinas (antiguo convento de San Francisco); o al Paseo de la Ronda que recorrer parte del exterior de la ciudad.

 

Y tras la visita llega el momento de recuperar fuerzas. La cocina seguntina es todo un placer para los sentidos gracias a los excelentes productos de la tierra: sabrosos corderos y tiernos cabritos, caza, setas y níscalos, hortalizas... La cocina más tradicional es la base de platos más innovadores que han colocado a algunos de los fogones de la ciudad en lo más alto de la cocina de vanguardia.

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C/ Serrano Sanz, 9
19250 Sigüenza
949 347 007
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